4 sencillos trucos para guardar la patata en casa

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La patata es un tubérculo y, como tal, precisa de unas condiciones específicas al resto de hortalizas a la hora de conservarla en nuestros hogares. Se trata de unas sencillas cuestiones que todos podemos poner en marcha en casa ya que tan sólo necesitamos seguir estas cuatro sencillas observaciones para qué duren más tiempo frescas y bien conservadas, pudiendo apreciar su sabor en tus platos.

¿Qué tal en la nevera?                     

Solemos tener las neveras con temperaturas inferiores a 6ºC y esto no se alinea con la temperatura ideal para conservar la patata que se sitúa entre 7 y 11 grados. A mayor temperatura florecen y quedan inservibles y por debajo se oscurecen y cambian de sabor. Pero para que se vean alteradas sus propiedades tienen que ser periodos largos de almacenamiento superiores a 1 mes, por lo que si tu consumo es 3kg cada semana o 10 días y estamos en pleno verano ¡vemos que es muy buena opción! Ya que están oscuras y frescas, evitando las temperaturas ambientales superiores a 20ºC.

Ventilación, nuestra gran aliada.

La bolsa de plástico que traemos del súper no es el lugar idóneo para dejar nuestras patatas ya que no permiten la ventilación. ¿Os habéis fijado que este tubérculo siempre viene en sacos o mallas? Eso es porque necesita respirar.

Conserva tus patatas en una bolsa de tejido preferiblemente oscuro y, si no dispones de una así, una bolsa con malla aireada como es nuestro envase pensado y desarrollado para darle la utilidad de recipiente de almacenamiento. Otra opción puede ser una caja de cartón perforada y forrada con papel de periódico por dentro, esto también servirá.

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Nuestro saco es ideal para la conservación de la patata por su diseño de rejilla que favorece la ventilación

 

 

En penumbra y fresquitas.

Una vez están en contenedor apropiado, ¿al sol o a la sombra? La respuesta es clara, siempre en la oscuridad.

El efecto del sol en ellas es devastador, por eso nacen debajo de la tierra. Se vuelven verdes, siendo ésta una sustancia tóxica. Como os hemos comentado en cuanto sube la temperatura ¡a las patatas comenzarán a salirles flores! Las altas temperaturas son un enemigo de la patata, se deshidratan del calor y se arrugan, y pudiendo llegar a pudrir alguna pieza. Y eso no es lo que queremos.

En soledad.

Así es, la patata prefiere estar sola que mal acompañada. Las cebollas, compañeras  inseparables en muchos platos como una buena tortilla, no se llevan bien con las patatas a la hora del almacenaje ya que liberan un compuesto que hace que las patatas duren menos y se estropeen.

 

Cuatro sencillos trucos que nos aseguran larga vida a nuestras patatas, unas condiciones óptimas de consumo y la conservación de sus valiosas propiedades nutricionales ¿A qué estás esperando para ponerlos en práctica?