Crístina Lázaro: «La empresa familiar es el ámbito en el que las mujeres estamos más presentes en puestos directivos»

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Compartimos con vosotros la entrevista realizada para el Instituto Valenciano para la Empresa Familiar con motivo de la celebración del 8 de marzo, Día de la Mujer. En ella, Cristina Lázaro, directora de Desarrollo de Negocio y Márketing de Patatas Lázaro, reflexiona sobre el papel de la mujer en la empresa, las causas de la desigualdad de género en la alta dirección y las palancas para cambair esa situación.

 

Cómo ve la situación de la igualdad de género en la empresa familiar en la Comunidad Valenciana?

Las mujeres seguimos estando en general alejadas de los escenarios de toma de decisión en el mundo de la empresa pero, es quizás en el ámbito de la empresa familiar, donde por determinadas circunstancias estamos más presentes. Aún así las empresas familiares están gestionadas mayoritariamente por un CEO masculino que en cerca del 90% de los casos, pertenece a la familia propietaria y no habiendo cursado estudios universitarios en el 48%. En lo que se refiere a los órganos de gobierno solo un 35% de las empresas poseen un órgano de administración, y la mujer únicamente está presente en 1/3 de los mismos. Este dato no mejora si nos fijamos en los puestos directivos. Actualmente el 28% está ocupado por mujeres, y solo el 21% de los CEOS son del sexo femenino. Estos datos reflejan que queda mucho recorrido para la mujer y que hay que fomentar la igualdad de oportunidades.

 

¿Cuáles cree que son las causas de la desigualdad de género en cargos de alta dirección en la empresa familiar?

Las razones de la desigualdad de género en cargos de alta dirección no son distintas a las de la desigualdad en el mercado laboral. Hay desigualdad del uso del tiempo, hay desigualdad en las obligaciones para con la familia y la sigue habiendo en cuanto a la discriminación en la alta dirección. Es una cuestión cultural que sigue penalizando a la mujer aunque con ligera mejora en los últimos tiempos.

Desafortunadamente hay un porcentaje de CEOS que, como decíamos antes, mayoritariamente son masculinos y sin formación, siguen pensando que el hijo a su imagen y semejanza debe hacer el relevo. Esto sin duda es un sesgo cultural y estoy convencida que la formación es y será palanca de cambio para la reflexión pues, deben brillar otras cualidades más valiosas para optar a liderar, y ahí la mujer es donde tiene su oportunidad. Esto hay que fomentarlo porque en el 33% de las empresas familiares, menos del 10% de sus directivos están formados y con experiencia externa. Esta situación revela una actitud conformista y sin visión de cambio muy perjudicial para la familia,  sus grupos de interés y también para las mujeres de esas familias y organizaciones.

«Sólo el 21% de los CEOS son del sexo femenino, lo que refleja que queda mucho recorrido para la mujer y que hay que fomentar la igualdad de oportunidades»

Por otro lado, relacionado con lo anterior, considero que la inexistencia de estructuras profesionalizadas en la empresa familiar dificulta el criterio meritocrático que obstaculiza el acceso al talento femenino. A medida que se incrementa el tamaño empresarial es más frecuente ver estructuras profesionalizadas, por lo que el tamaño y el crecimiento de la empresa familiar van ligados a su profesionalización, formación de las personas que ocupan puestos directivos y consecuentemente al acceso de las mujeres a los órganos de dirección., Hay datos que avalan de forma evidente que las empresas con órganos bien definidos, directivos formados y participación de mujeres en los mismos alcanzan unas mayores tasas de crecimiento, que a su vez redundarán en una mayor eficiencia y competitividad. Asociaciones como IVEFA promueven estas iniciativas.

 

¿Considera que la crisis económica mundial ha tenido un impacto particular sobre el empleo de las mujeres? Sobre su desempleo concretamente.

La crisis económica ha tenido un efecto demoledor en el ámbito del empleo que, no obstante, creo que se ha visto compensado en los últimos años con una mejoría en la evolución de la economía. En cualquier caso, presumo que la mujer sigue siendo el eslabón más débil de la cadena y que es quien más sufre con las fluctuaciones en el mercado de trabajo.

 

¿Qué obstáculos ha encontrado para alcanzar un cargo de alta dirección en su empresa?

Empezaré por enunciar cuales han sido mis puntos de apoyo para superar los obstáculos. Me siento afortunada por tener unos padres que han apostado por nuestra formación. Nos han educado en valores como el esfuerzo, la honestidad y el respeto. También valoro muchísimo su empeño en que nos esforzáramos por crecer, y en ser buenas personas para mejorar este mundo creando valor. Para mi esta educación ha sido clave en mi forma de actuar hoy en día y cómo no, en mi trayectoria profesional. La formación universitaria y posgrados, y mi experiencia profesional externa completan mis cimientos profesionales.

Desde el inicio he afrontado grandes retos, asumidos con pasión, determinación y mucho esfuerzo. Colaborando en hacer crecer la empresa familiar que cuenta con 75 años de trayectoria.

Si tuviera que señalar un obstáculo, ser la hija del jefe sería el más relevante. Siempre he tenido que demostrar más. La exigencia ha sido y es máxima. Los inicios no fueron fáciles, ser joven y mujer es un doble hándicap, ya que esa percepción distorsiona nuestra condición profesional. Pero como me gusta decir, el tiempo pone a cada uno en su sitio y da la oportunidad de demostrar lo que una es capaz.

Ahora mismo, en Grupo Lázaro estamos alineados con la agenda 2030 marcada por la ONU donde uno de sus objetivos, concretamente el objetivo 5, trata de la igualdad de género con la meta de empoderamiento de la mujer. Somos un 33% de mujeres del total de personas que componemos la empresa, pero este dato aún es mejor en nuestros órganos: 44,5% de los cargos directivos lo ocupamos mujeres, y el 43% en el Consejo de administración. Una evolución paulatina de la que me siento muy orgullosa, primero por ser mujer y también por tener un padre y CEO que apuesta por poner en valor el talento de las personas independientemente al sexo.

Animo, tanto a mujeres como a hombres, a trabajar en la línea de generar la igualdad de oportunidades en cualquier ámbito profesional y personal. Hay mucho por hacer. Hagámoslo desde la conciencia y la reflexión, punto de partida para generar cualquier cambio y, lo más importante, es que tenemos que hacerlo entre todos con el fin de conseguir una sociedad de igualdad y una economía de personas.